martes, 30 de marzo de 2021
Descripciones diferentes.
sino llenos de retos, de planes y aventuras.
Sus ojos, tan profundos y expresivos, no necesitan de colores para transmitir.
Mirada en la que perderse, universo por descubrir.
Las sonrisa, tan amplia y tan sincera, esconde más batallas de las que te puedas estudiar.
Labios de seda, con más recorrido que cualquier carrera.
Corazón en guerra, puño en tierra.
Lucha siempre con más fuerza que cualquier fiera.
Gran barrera la suya, infranqueable, ni por 10.000 ejércitos.
Y qué talante, muchos deberíamos aprender.
Piel de terciopelo, caricias de lija, corazón de acero.
Manos de pianista, capaz de hacerte sentir hasta sin tocarte.
Emoción pura, emanada de cada poro de su piel.
Libre, más libre que el viento, que cualquier ave rapaz, pero con jaulas dentro.
Indescriptible, indescifrable, y es una de las cosas que más me gustan.
Un puzle sin acabar, en el que las piezas cambian de forma, de orientación, de sentido, de lugar.
Transformación continua, crecimiento sin medida.
Universo a sus pies, galaxias por recorrer y todo se le queda corto.
Canción hecha realidad, poema convertido en verdad.
sábado, 7 de noviembre de 2020
Fugaz.
Quién se lo iba a decir a ellos, dueños del tiempo, que sería justo eso lo que jugaría en su contra, el tiempo.
Ellos, desconocidos con destino a encontrarse.
Ella, tan tímida, pero a su lado, totalmente desconocida, un libro abierto.
Él, tan seguro de sí mismo, tan cerrado, tan suyo.
Ellos, tan diferentes pero perfectamente acoplables, como dos piezas de puzzle, cortados con la misma máquina.
Desconocidos que un día se conocieron como fuegos artificiales al final de una fiestas de pueblo. Con la misma emoción, se esperaron y con la misma explosión, encajaron, ilesos de huesos, con mella en el corazón.
Ellos, fugaces, más que las estrellas de la noche de San Lorenzo.
El tiempo, tan incontrolable, tan juguetón, haciendo de las suyas.
Aún se sueñan, aún se sienten, con la misma ilusión que un niño pequeño en la noche de Reyes.
Ellos, tan cercanos pero, físicamente tan alejados.
Tan sinceros y tan etéreos al mismo tiempo, ellos.
Fugaces, como dos pompas de jabón en una bañera con niños, como el final de un libro.
Él, con la espina clavada, sigue hacia adelante.
Ella, no mira hacia atrás, no quiere soñarle.
Ambos, tan lanzados, tan abiertos.
más fugaz que el tiempo.
jueves, 15 de octubre de 2020
Vive.
miércoles, 22 de abril de 2020
Te vi, en todas ellas.
Pero también he visto como, acto seguido, le sonreías a la persona más frágil.
He visto como una fachada fuerte esconde al más sensible de los hombres. Y como a veces esas fachadas están construidas de cartón.
Hoy he visto como le dabas la mano a un anciano para cruzar la calle un minuto antes de pararte a levantar a un niño pequeño tras su primer tropiezo en la calle.
He visto gritar de sorpresa una boca que siempre había estado cerrada, emanaba felicidad por todos lados.
Hoy he visto como te disculpabas por poner todo tu empeño en hacer algo que no ha encajado como esperabas, mientras que tú ilusión no dejaba de crecer.
He visto como te brillan los ojos al pensar planes con tus cercanos, no puedo esperarme a verlos el día que se hagan realidad.
Hoy he visto jugar a la mentira frente a tu cara, mientras te aseguraban verdades; ojalá te hayas dado cuenta.
He visto como el valor se ha apoderado de tu cuerpo mientras que luchabas por la más mísera diferencia.
Hoy he visto como las injusticias le ocurren a la gente más buena, la que menos se lo merece.
He visto como sacabas fuerzas de hasta donde era imposible sólo por ayudar un poco más, por no darte por vencida ni dejar que lo hagamos el resto.
Hoy te he visto sacrificarte por gente que ni conocías mientras que a cambio no recibías ni un gracias.
He visto que tus ojos esconden cosas realmente preciosas que no quieres mostrar ni en palabras ni en actos por vergüenza, pero ellos no callarán nunca.
Hoy he visto como pisas la vida, con firmeza, con seguridad, haciendo tambalearse hasta el castillo mejor construido.
lunes, 6 de abril de 2020
Pétalos y lirios
y en sus ojos el valor de lo vivido.
Si el tiempo fuese selva peleona,
vivirían en guerra contra pétalos y lirios.
Y en jardines ilusorios...
vierto hoy mi tinta negra.
En ellos levanto mis castillos, pero
el viento siempre se llevo la arena.
Castillos en el aire recordando
Lo que pudo ser y no llegó.
Entre pétalos y piedras caminando
Construyendo un futuro mejor.
Guerrera como ella sola, orgullo por bandera.
Jamás dejó lucha a medias.
Siguiendo sus instintos, sobre paso a sus caminos.
Abrió puertas con cerrojos, cerro ventanas con cuchillos.
Y en el filo de ese hierro afilado,
encuentro la carencia de lo estético.
Me veo a medias y, descontrolado.
Cerré ventanas sin ser bélico.
Solo quiero escribir aquello que veo,
alzar el dedo del plumero cual trofeo,
crear chispas con la fricción del lapicero
Pero no con papel, con mi corazón de fuego.
Hacerte sentir lo que ya no siento
tan solo con un par de versos,
Agradecerte por el camino,
que no es joya todo lo que escribo.
Si en la brisa escondo tu mirada,
y en el mar entierro tus labios,
seré preso de lo que me ama
y dibujaré el mapa encerrado en un acuario.
Tras un parón, resucito,
recordando lo vivido,
de aquellos pétalos y lirios,
de aquella arena que en su día fue castillo.
lunes, 23 de marzo de 2020
Esta eres tú.
domingo, 1 de marzo de 2020
Qué bonito
Qué bonito es verte bailar al son de la música que emiten sus labios.
Qué manera más bonita de sonreír, reflejada en cada una de las facciones de tu cara y movimientos de tu cuerpo.
Qué bonito es verte disfrutar del tiempo, aprovechar cada minuto que tienes al máximo porque estos que pasan, ya no vuelven nunca.
Y qué manera tan bonita de compartirlo con tus allegados, donde lo único que no faltan nunca son sonrisas.
Qué bonito es entender tu mundo, tu manera de transmitirlo, de afrontarlo.
Qué bonita manera de querer, sin ataduras, sin controles, con libertad absoluta.
Qué bonito es verte con ella, cuidarla, sentirla.
Qué bonita manera de sonreír entre beso y beso, sin importar el resto.
Qué bonito es ver cómo os miráis, como sois cómplices el uno del otro y os entendéis sin hablar.
Qué manera más bonita tienen tus ojos de transmitir sentimientos, de mostrar al mundo lo que buscan, lo que quieren.
Qué bonito es pasar tiempo a tu lado, que se pare el mundo, que sólo importes tú.
Qué manera tan bonita de cuidar, sin obviar ningún detalle.
Qué bonito amanecer tienen tus ojos, iluminando hasta el rincón más escondido de cada habitación.
Qué manera más bonita de aprovechar los últimos rayos de sol, reflejándolos en tu sonrisa.
Qué bonito tu saber estar, diciendo en cada momento las palabras exactas, aguantando el aliento y el silencio en el preciso instante.
Qué manera tan bonita de hacer especial lo cotidiano, que un café sea mucho más que eso, una llamada se convierta en un cuento, una tarde en una eternidad.
Qué bonito ver cómo te superas paso a paso, día a día
Qué manera más bonita de ver la vida, sin imposibles, sin límites.
Qué bonito es conocerte, formar parte de tu vida, de ti.
Qué bonito.

